¿Te sientes abrumado, con poca energía y no duermes bien por la noche?

Efectos comunes del estrés crónico

La mente y el cuerpo están estrechamente conectados, y cuando estás estresado, tu cuerpo activa y re-activa la respuesta al estrés. El factor estresante puede ser físico, como prepararse para saltar de un trampolín; o psicológico, como preocuparse por todo y por nada.

Nuestro cuerpo interpreta estos factores estresantes como una amenaza para nuestra seguridad y bienestar. Se conoce como la respuesta de “lucha o huida”. Es normal que tu cuerpo inicie una serie de reacciones para protegerse del daño. Durante la respuesta al estrés, tu cuerpo libera hormonas como la norepinefrina, la epinefrina y el cortisol que aumentan la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la frecuencia respiratoria. Las pupilas se dilatan y sudas más. El propósito de estas funciones a corto plazo es repeler a los invasores externos.

Has notado que cuando te sientes estresado, tus músculos tienden a tensarse y es porque tu cuerpo inconscientemente percibe el peligro y se prepara para actuar de inmediato. Y entonces, la disfunción del cortisol provoca inflamación en tu cuerpo inducida por el estrés.

Las enfermedades más comunes relacionadas con la inflamación inducida por el estrés incluyen artritis reumatoide, fibromialgia, dolor lumbar crónico, ciática y dolor pélvico crónico, entre otras. Un nuevo estudio demuestra que el efecto del estrés en el sistema nervioso se asocia con la incapacidad de regular el dolor.

Si vives en modo de “lucha o huida” y tu cuerpo nunca tiene la oportunidad de desestresarse, tus músculos están constantemente tensos, por lo que provoca dolor de espalda y varios dolores corporales. Por ejemplo, en mi caso, la tensión empieza en los hombros y va subiéndose al cuello y la cabeza.


Consejos rápidos y prácticos para auto-controlar el estrés:

Haz ejercicio con regularidad: si hacer ejercicio no esta en tu rutina diaria. Trata otras opciones que te ayuden a mantenerte activo; por ejemplo, trata las escaleras en lugar del ascensor. Estaciona el coche más lejos de la entrada. Simplemente busca maneras de incorporar actividad física a tu rutina diaria para ayudarte a mantener tus músculos sanos y fuertes.

Toma descansos durante la jornada laboral: Si tu trabajo requiere que estés sentado todo el día, programa descansos regulares para estirarte. Programa una alarma para recordarte que debes levantarte y cambiar de posición.

Lleva una dieta equilibrada: Consume alimentos nutritivos para que tu cuerpo esté en un estado favorable para combatir el estrés. Intenta evitar los alimentos grasientos y azucarados. Recuerda, esto provoca que tus niveles de azúcar en la sangre se disparen y te hagan sentir aún más estresado.

Medita: Se ha demostrado que la meditación ayuda a reducir el estrés significativamente. Cuanto más practiques y te establezcas en el “presente y ahora”, menos ansiedad te invadirá. Orar es otra forma de dedicar un tiempo a solas y conectar con tu espiritualidad y tu fe.

Multivitamínicos: El magnesio, el zinc, la vitamina B6, y la ashwagandha  son tus aliados en la lucha contra el estrés, estos te ayudarán a recuperar el equilibrio y la calma que necesitas.

Aromaterapia: son aceites esenciales que promueven la relajación y el bienestar emocional para reducir y combatir el estrés. Algunos aceites esenciales recomendados para el estrés incluyen lavanda, sándalo, manzanilla y bergamota.

Si sientes que tu estrés está fuera de control, busca asesoramiento en Esencia Life Coaching and Counseling; tenemos sesiones 1:1 en línea disponibles para ti. El estrés se puede controlar con tratamiento y la ayuda adecuada. No estás solo en esto.

tu tarea es identificar donde y como el estrés se manifiesta en tu cuerpo!

share is care.