Cuando de escuchar se trata

FullSizeRender (17)“Hijo mío, si dejas de escuchar la instrucción, le darás la espalda al conocimiento” Prov. 19:27 

Según el diccionario oír se define como un término que refiere a la facultad sensorial para lograr la percepción de un sonido. Y escuchar es prestar atención a lo que uno oye.

Proverbios 1:5 “El sabio los escucha y aumenta su saber, y el inteligente adquiere capacidad” (RVR1995).

Cuantas veces estas platicando y estas por acabar la frase y ya la acabaron por ti, o tu eres quien acaba las frases de la otra persona. Siempre estas anticipando lo que se te va a decir y hasta se alza la voz para ganar y terminar la frase, ¿Te pasa?

Santiago 1:19 “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

Cuantas veces nos encontramos con el orden volteado, somos bien prontas para hablar, prontas para airarnos y lentas para oír. Y solo se nos pide oír ni siquiera escuchar. 

En la agitación de nuestros quehaceres y responsabilidades diarias, nos impide escuchar. Cuantas veces se repite o te repiten, ¿Me estas escuchando? ¿Me estas poniendo atención? Pareciera que están pero no están, están presentes pero su mente está en otra parte y por consiguiente no te están prestando atención, y prestar atención es escuchar.

Te acuerdas de la historia de Martha y María, que llega Jesús a su casa y Martha andaba muy afanada, muy preocupada porque la casa estuviera lista, para que a Jesús no le faltara nada; y en su desesperación y coraje contra María porque no le estaba ayudando, se queja con Jesús y le dice, —Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado servir sola? Dile, pues, que me ayude. Pero respondiendo el Señor, le dijo: Marta, Marta, te afanas y te preocupas por muchas cosas.  Pero una sola cosa es necesaria. Pues María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. Y es que María, tan pronto llego Jesús a su casa, escogió relajarse y sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra.  Hay tiempo para todo, y en ese momento que Jesús llego a su casa, era un tiempo de escucharlo, de aprovecharlo, de recibirlo, y de apreciarlo.

  1. Busca el consejo y escucha el consejo.

Proverbios 19:20  “Escucha el consejo y acepta la corrección para que seas sabio en tu porvenir.”

Te pongo un cuadro, esta mujer ocupa consejos financiaros, y se acerca con su comadre que le encanta ir de compras, y no tiene un presupuesto en claro. De hecho su comadre se hecha semejantes pleitos con el marido por el exceso de gastos que tiene al mes. Su comadre le dice no te preocupes, todo va a estar bien, son altas y bajas de la vida; así que hazme un favor,  arréglate y vámonos, porque están en especial las bolsas y los zapatos de temporada.

Como este cuadro te puedo poner muchos. Si estas padeciendo en tu matrimonio, con tus hijos, en una situación familiar, o en tu escuela o trabajo. Busca el consejo, sin embargo, sé muy sabia  a quien le pides consejo. Porque un mal consejo te puede costar tus amistades, tu familia, tu matrimonio y hasta la vida. Busca el consejo de luz, porque como hija de luz no puedes buscar consejos en la oscuridad.

* No pidas ayuda a alguien cuyos valores no están cimentados en la verdad de Dios *

Si hay algo que sé, es que Dios es un Dios de oportunidades, de perdón, de propósito, de renovación, de reconciliación, y de un nuevo empezar.

  1. Presta tus oídos.

Muchas veces solo se necesita eso simplemente escuchar. No siempre cuando se acercan a ti, quieren tu consejo o tu punto de vista, sino un oído que les preste atención.  Esto se da mucho entre amigas, familiares, o con tus hijos y marido.  Mal se está platicando un asunto, y no falta que ya se dio el consejo que le funciono  a la prima del tío de la vecina. Y la verdad esque no buscanban ningun consejo. Y de repente, ya se diagnosticó, y se dio el resultado más negativo que se pudiera pensar; y fuera de sentirse mejor la persona terminó sintiéndose peor. Asi, ni con ganas de volver a platicar nada.  Aquí solo se intentaba desahogarse con alguien quien le pudiera escuchar.

*Muchos conflictos se pudieran resolver si los involucrados decidieran escucharse y no solo ventilar lo que les molesta o frustra el uno al otro*

Al prestar tus oídos y escuchar, también se añade la confianza. No la defraudes. Si tu amiga, tus hijos, marido, quien sea quien este sea, te confió algo en intimidad, en intimidad se tiene que quedar.  Valorar la privacidad de las personas te hace una persona más ética y más confiable. Asegúrate que en casa, estés en la lista de las personas que ellos pueden contar y confiar.

Te reto al desafío de la cualidad de Escuchar

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